Querido Raúl:
Un cubo de agua helada ha caído hoy sobre nuestros corazones; ya no volveremos a reír con tus tonterías e ingenios que hacían tanta gracia, ni con tus chistes malos, ni le daremos vueltas a la cabeza con tus reflexiones trascendentales, y todavía no me lo puedo creer.
Es un golpe tan fuerte como inesperado. Es mucha la historia que compartimos desde tu llegada a la isla, hará unos veinticinco años.
Añoraré tu sentido del humor, las largas tardes de soltería compartida, el compartir diálogos sobre nuestras penas como hermanos, las cenas a la fresca en tu casa y las comidas en la nuestra, de nuestras Actividades Sociales con Juan.
Tengo que decir adiós a mi compañero de habitación inseparable de múltiples convivencias y peregrinaciones, hasta que abandoné la nave de los "singles" y me casé con mi María. Compañero de confidencias, hermano de fe y de vida, peculiar entre los peculiares, descubridor de rincones con encanto especial, compañero de paseos de domingo por la tarde.
Un lamento oculto en mi corazón, una pesadez de tristeza y melancolía. ¡Cuánta historia compartida que se escurre entre los dedos! Demasiado joven partes hacia la otra orilla.
Aquellos que nos miraran por encima del hombro, altivos, mientras nosotros disfrutábamos juntos de la compañía de los que no somos "nadie". Sí, de las tribus que campan por la parroquia, los grupitos y capillitas diversas; nosotros dos fuimos siempre de los excluidos de todo y todos, los marginados, pero ¿sabes qué? Ellos se perdieron conocer la inmensidad de persona que eras, porque los marginados podían compartir mucho más y llevarse mejor que muchos de esos grupitos y con la libertad oceánica de no tener que aparentar ser quienes en realidad no somos, sin caretas, auténticos. Tenías un corazón abierto y humilde, que acogía sin discriminar, dejando huella en los que normalmente no encajan, sin gestos grandilocuentes sinó con detalles cotidianos.Así eras tú.
Siempre fuiste de esas personas a las que uno se permitía juzgar, sin miedo a represalias, por tu buen corazón y humildad. La vida no te fue nunca fácil, la vida no lo es. Pero me doy cuenta, por los comentarios que he recibido, que en la pequeñez de cuantos gestos de acogida que siempre tuviste, de detalles insignificantes en apariencia, has dejado una huella imborrable.
Aunque no es un adiós para siempre —nuestra fe compartida lo sabe—, sí que echaremos de menos a aquel "pequeño gran hombre" que eras, del cual muchos, desconocedores de tu profundidad, rehuían sin saber qué se perdían.
Hasta que nos volvamos a encontrar, amigo y hermano.
El Blog den Mestre: Blog personal den Miquel Mestre, llonguet de naixement, mallorquí de llinatge català, extremeny per afinifitat, m'agrada escriure, escoltar i xerrar; flabioler, guitarroner, ballador de plaça si me deixen; m'encanta la música i els instruments tradicionals; luthier casolà amb material de rebuig,... Sobre molts temes no tenc una opinió formada, perquè no m'interessen o perquè necessiten més informació per tenir una visió objetiva de l'assumpte.
divendres, 17 d’abril del 2026
Querido Raúl
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